Alta Edad Media (s.V a s.X)

Los pueblos del norte y centro Europa comienzan a fabricar cerveza (en estas tierras las uvas no eran un cultivo exitoso debido a las condiciones climáticas).

La fabricación se inicia en el ámbito familiar, siendo las mujeres las encargadas de su elaboración (tal y como sucedía con el pan). A medida que los núcleos urbanos van creciendo, se van desarrollando cervecerías que adquieren incluso el carácter de establecimientos municipales.

En esta época van tomando forma las cervecerías monacales como germen de la futura industria cervecera.

Durante la Baja Edad Media se fabrica cerveza en las abadías, siendo en estas donde progresa la incorporación del lúpulo en las recetas (S.XI-XII en la actual Alemania, Hildegard Von Bingen, abadesa de Rupertsberg, menciona el uso del lúpulo en la cerveza). Es cierto que sobre el empleo del lúpulo ya existen evidencias anteriores a estas fechas, pero por diferentes motivos (entre los que se encontraban los económicos y fiscales) la sustitución del conocido como gruit (mezcla de hierbas que se adicionaba a la cerveza) por el lúpulo no fue algo inmediato y no se realizó al mismo ritmo en todos los países. Por ejemplo, en las islas británicas existió una gran resistencia a la introducción del lúpulo (incluso estuvo prohibido su uso hasta el siglo XV).

En la Bohemia del SXIII (actual República Checa), Wenceslao I impone la pena de muerte a quien corte esquejes de lúpulo que puedan ser exportados. Buscaba así cuidar la calidad del lúpulo y la conservación de un patrimonio. Gran contraste frente a los criterios británicos.