Baja Edad Media (s.XI a s.XV)

En tierras alemanas, durante la Edad Media, se elaboraba cerveza en cerca de 500 claustros. Los monjes bebían cerveza.

Los monjes comenzaron a clasificar las cervezas por su “calidad”: llamaban a la cerveza más fuerte “prima melior” y era destinada al abad y a sus invitados más ilustres. La segunda (secunda) se daba a los trabajadores del monasterio, mientras que la más suave (tercera, tertia) iba para los hermanos y los peregrinos.

En el siglo XIV comienza el declive de los monasterios como centros de producción, siendo desplazados paulatinamente por una industria en manos de laicos. En esas fechas comienzan a surgir los primeros gremios cerveceros y las cervecerías monacales se van convirtiendo poco a poco en fábricas. Este declive de las abadías como principales productores cerveceros estuvo influenciado por decisiones políticas y fiscales (las cervezas elaboradas en las abadías solían estar exentas de impuestos de manera que los gobiernos locales favorecieron la privatización de la fabricación de cerveza para defender sus ingresos).

En esta época también se incrementa la demanda de esta bebida. Diversos factores, entre los que se encuentra la expansión comercial, fueron la causa de este incremento.

La existencia de un significativo número de comerciantes que recorrían distintos mercados en ciudades y ferias regionales permitió que surgiera un elevado número de lugares acondicionados para comer, beber y dormir, donde la cerveza obtuvo gran acogida. De hecho, con el tiempo llegaron a ser verdaderos centros de encuentro donde los comerciantes realizaban multitud de negocios.

Finalmente, debe mencionarse que la expansión de algunas ciudades y la creación de otras nuevas también ofrecieron la posibilidad para el desarrollo y la expansión de la industria cervecera.

El crecimiento de mayores negocios cerveceros dio lugar a un mayor control gubernamental en la regularización de su implantación a través de la aparición de nuevos impuestos y normas para controlar el proceso productivo. Por otra parte, la creciente competencia entre las distintas cerveceras ayudó a mejorar la calidad de la bebida y se desarrollaron prestigiosos centros cerveceros.