La cristalería

La copa, el vaso, la jarra…es el último elemento que se sitúa entre la cerveza y el consumidor. Por este motivo su estado es básico para disfrutar de una cerveza. Todavía no estamos hablando de la tipología del vaso o la copa, simplemente de su cuidado. ¿Y cual es la principal propiedad? La limpieza. 

Un vaso limpio para servir cerveza significa: 

  • Que esté libre de suciedad y restos visibles como espuma seca, lápiz de labios… 
  • Que esté libre de aceites y otros residuos no visibles (detergentes, abrillantador, residuos de cerveza…). 

¿Y como compruebo si el vaso está limpio?  

Si al enjuagarlo con agua se forma una película uniforme en su interior sin que queden zonas secas o gotas, el vaso está limpio.  

Otra forma de comprobar el grado de limpieza de un vaso es realizar la “prueba de la sal”: se esparce sal por la parte interna del vaso recién enjuagado, si aparecen zonas donde la sal no se adhiere significa que no esta correctamente limpio 

En un vaso que esté correctamente limpio no hay burbujas adheridas a sus paredes (estas burbujas se adhieren sólo a restos de suciedad, no al vidrio). La espuma se forma bien y es duradera, dejando el llamado “encaje de Bruselas” o “encaje belga” en las paredes del vaso a medida que la cerveza se va consumiendo. 

En España la limpieza de la cristalería se lleva a cabo por medio del lavavajillas en la práctica totalidad de los locales. En relación con este equipo se debe tener en cuenta algunos aspectos para su correcto funcionamiento: 

  • No se debe lavar vajilla con restos de comida o lácteos en el mismo lavavajillas que la cristalería. Los restos de grasas restan eficiencia al equipo. 
  • Se debe cambiar el agua del equipo regularmente.  
  • Se deben utilizar productos de limpieza recomendados o de calidad contrastada, y siempre en las concentraciones indicadas por el fabricante. 
  • Las temperaturas de lavado deben ser entre 54 y 60°C. En ocasiones se usan máquinas que operan a temperaturas más altas (82°C) evitando la necesidad de uso de desinfectantes. 
  • Se debe vigilar que las dosificaciones son adecuadas (sin obstrucciones o dobleces en los tubos de dosificación). 
  • Mantenimiento regular según las pautas del fabricante.