Los enemigos de la cerveza

La cerveza tiene diferentes enemigos que de forma individual generan defectos importantes en su aroma y sabor, pero que de forma colectiva la deterioran por completo: 

  • El oxigeno: genera la oxidación de la cerveza, que se identifica en la cerveza con aromas/sabores que recuerdan al papel o cartón mojado.
  • El paso del tiempo: El transcurrir del tiempo hace que las reacciones de deterioro vayan ocurriendo. Por lo tanto, en líneas generales, cuanto antes se consuma una cerveza mejor. 
  • Las altas temperaturas: Todas las reacciones de deterioro de la cerveza ocurren a mayor velocidad cuanto más alta sea la temperatura. Una cerveza de 2 meses que está expuesta a altas temperaturas puede presentar características de una cerveza de 12 meses mantenida a temperaturas más bajas. 
  • La agitación: La agitación brusca o reiterada de los envases hace que el O2 (aunque esté en concentraciones mínimas) se ponga en contacto con las sustancias oxidables más fácilmente, y se produzcan reacciones de oxidación. 
  • La luz: Algunas de las longitudes de onda presentes en la luz solar, la luz de fluorescente y la mayoría de las luces LED pueden producir transformaciones en los componentes del lúpulo, generando compuestos de aromas desagradables. Estos aromas se definen técnicamente como “golpe de luz”, “zorrillo” o “mofeta”.